El majestuoso templo de Phoenix, Arizona, fue el marco de los festejos del Centenario. En él, los invitados se dieron cita para realizar las actividades espirituales programadas.
Las oraciones de las dos de la tarde se llevaron a cabo en inglés y español y pudieron ser escuchadas por la feligresía angloparlante e hispanohablante.
De este modo, en un mismo espíritu de unidad los asistentes pudieron seguir los diversos puntos doctrinales en ambas lenguas y agradecieron a Dios el poder ser parte de esta celebración sin fronteras.

