En la ciudad de Durango, las familias presentes en el Centenario reflejaron la alegría y la unión que las distingue, dando testimonio de un entorno basado en el amor, el respeto y la convivencia fraterna.
Su participación puso de manifiesto la importancia del núcleo familiar como el espacio donde se fortalecen los valores, se transmiten principios y se fomenta la formación integral de quienes lo conforman, contribuyendo al crecimiento de cristianos comprometidos y ciudadanos de bien.

