Con pasos agigantados y un corazón anhelante por escuchar el evangelio de Dios, la feligresía se reunió en la casa de oración en punto de las 17:00 horas.
Entre solemnes alabanzas y glorias dedicadas al Creador, las almas de los presentes recibieron la bendición divina, sumergiéndose en una atmósfera de profunda comunión y paz.
En este ambiente de espiritualidad, la doctrina de Dios se hizo presente para traer consuelo e instrucción a la iglesia.
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